jueves, 3 de marzo de 2016

Enhorabuena, ya nos da igual


Tras la derrota (como viene siendo habitual) en el derbi del pasado sábado pude comprobar que comparto la visión de buena parte del madridismo: Este equipo ni nos alegra en la victoria ni nos duele en la derrota, tan sólo genera indiferencia, pasividad y, como mucho, hastío.

Y es que buena parte de la afición está ya cansada de aguantar cómo un grupo perdedor de jugadores hace y deshace a su antojo, mientras que el club les premia con renovaciones estratosféricas, inmerecidas, o ambas cosas. De cómo es imposible desarrollar una idea de juego ni tener una plantilla equilibrada porque hay que tener contentos a ciertos jugadores que quieren jugar siempre, o que no quieren tener competencia en su puesto; lo que conlleva a una distinción entre titulares y suplentes que, unida a la poca profesionalidad y las nulas ganas de ganar de los pesos pesados, hace que el equipo rinda siempre muy por debajo del nivel que dicen que tiene. Y es que James puede ser un asiduo de la noche madrileña que mientras Bale siga con sus continuas lesiones jugará sí o sí, Marcelo puede pagar la universidad de los hijos de todos los propietarios de las hamburgueserías del centro, que sólo saldrá del campo por una de sus múltiples lesiones (derivadas de no cuidarse), a Ramos puede "faltarle actitud" como de costumbre que será titular día sí y día también, y así podría seguir con Isco, Kroos o hasta el propio Cristiano, hay donde elegir.

Por supuesto los jugadores no son los únicos que contribuyen a este hartazgo, el club colabora en gran medida con el desánimo de la afición, a la sumisión total y absoluta a los jugadores, lo que propicia el panorama descrito anteriormente, hay que sumar una inacción que ya ha pasado de ser irritante a ser tomada a risa, puesto que se extiende a todos los niveles; ya sean internos (nadie ha pagado por el ridículo de la Copa, o por el desastre de servicios médicos que tenemos) o externos (no se responde a los ataques de los rivales, como Gaspart o el Cholo; ni de las instituciones, como las denuncias falsas o los extraños casos con el TAD, que el club no ha tenido a bien ni siquiera investigar, y la sanción de la FIFA). Da la sensación de que la maquinaria del club sólo se mueve para proteger la imagen de Florentino Pérez, y que éste es el único motivo por el cual nuestro presidente se muestra dispuesto a moverse contra alguien.

Tampoco la afición salimos indemnes, puesto que tanta división entre los aficionados acaba beneficiando la pasividad y la poca profesionalidad de los jugadores, que muchas veces salen de rositas. Entre los que ven a Florentino la razón de todos los males, los que creen que el club todo lo hace bien, y los que ponen el grito en el cielo cada vez que su jugador favorito no juega, independientemente de su nivel, estado físico o exigencias tácticas del partido, lo cierto es que la afición ayuda poco a reconducir la situación.

La suma de todos estos factores, y su reiteración continua en el tiempo, están haciendo que cada vez más madridistas perdamos la energía y las ganas de estar al lado de nuestro equipo, y eso es muy peligroso, ya que como dice mi compañero @Jaldo1982, este camino nos puede acabar convirtiendo en el Liverpool del siglo XXI, así que tal vez cada cual debería recapacitar y pensar en cómo puede evitar esto, en la parte que le toca.

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